Claro triunfo de Piñera

 

El categórico triunfo de Sebastián Piñera en nuestra Araucanía, es un grito desesperado para que el Estado se haga cargo de nuestros dolores, dificultades, sueños y esperanzas. El nuevo Gobierno, con diligencia y rigurosidad técnica y política, debe crear las condiciones para un diálogo constructivo, que nos permita tener un gran acuerdo con La Araucanía y su gente. Es vital poner término a la violencia; requisito indispensable para que nuestra región se reencuentre con la paz y el progreso económico y social.

Nuestra Araucanía presenta numerosos indicadores que señalan con claridad el rezago en que vivimos; para superarlo necesitamos incrementar sostenidamente la inversión pública y privada. Respecto de la primera, Sebastián Piñera dijo en reiteradas ocasiones durante la campaña que La Araucanía, como hijo en problemas, tendrá un tratamiento especial a la hora de asignar recursos. Llegó el momento de cumplir con lo prometido.

En el ámbito nacional, la diferencia de más de 600 mil votos en favor de Sebastián Piñera, habla por sí sola de un Chile agotado por el estancamiento económico, la falta de empleos y sus consecuencias en las remuneraciones. La inmensa mayoría eligió un programa de Gobierno serio, de costos definidos y un financiamiento factible, en el contexto de una fuerte restricción fiscal, fruto, entre otros factores, del alto endeudamiento alcanzado en estos últimos cuatros años.

Chile eligió emprendimiento, esfuerzo y trabajo, por sobre el paternalismo del Estado. Así se ha forjado una gran clase media, y así lo interpretó el Presidente Piñera junto a su coalición.

Sebastián Piñera asumirá la presidencia de la República con un enorme respaldo ciudadano. Las expectativas son altas, pero conociendo su capacidad de trabajo y su dedicación, estoy seguro que cumplirá con creces.

Por otra parte, Alejandro Guillier ofreció una oposición constructiva, y desde el Senado tendrá la obligación de honrar su palabra.

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